Thursday, November 20, 2014

Descompuesto


Descompuesto
 


Todo por servir se acaba…y puedo decirles que la semana pasada tuvimos muchísimas averías.  El lunes, chocaron a mi hijo mayor y su carro – Descompuesto. El microondas de mi suegra – Descompuesto.
El martes amaneció haciendo mucho frío y nuestra calefacción – Descompuesta.
El miércoles llamó mi suegra para decir que su estufa estaba Descompuesta y mi hija para informar que su computadora estaba – Descompuesta.
El jueves llamó mi otro hijo y comentó que su lavadora de trastes estaba Descompuesta.
El viernes se nos descompuso el control para abrir el garaje automáticamente. La televisión empezó a hacer un ruidito raro desde el martes. No está totalmente Descompuesta, pero para allá va.  En fin, mi filosofía es que si son cosas materiales, gracias a Dios, tienen remedio. El colmo fue que anteayer me torcí un músculo de la espalda y al igual que toda la chatarra que me rodea, quedé - Descompuesta.

Monday, November 17, 2014

Turulata


Turulata

 

Cuando estaba en la universidad, era administradora del laboratorio de computación.  Contábamos con una flamante PDP 11/45 con 64Kb de memoria y dos discos duros para que cientos de estudiantes pudieran completar sus asignaturas.  Hoy en día, una tarjeta de memoria para mi cámara cuesta menos de $20 y puede guardar 16 Gigabytes de información. El equivalente a 16 millones de Kb.  Con la computadora que compramos para que mi hija se llevara a la universidad, nos regalaron una tableta tipo “Android”. La memoria de este pequeño aparato es mucho más de lo que me hubiese podido imaginar hace treinta años. Se ha convertido en mi libro portátil con conexión inmediata a la biblioteca pública de San Antonio y a la aplicación de Kindle© de Amazón. Además he tenido que aprender un sinfín de cosas nuevas para poder navegar por el mundo de las bibliotecas virtuales. Tengo mi nombre de usario, mi clave única, los aparatos a los cuales puedo descargar mis ebooks: computadoras, iPhones, Kindles, etc.  Puedo usar la nube (iCloud), puedo prestar el libro, registrar el libro. Cambiarlos, rentarlos, hacer una crítica literaria, recomendarlos.  En fin, todo esto me tiene literalmente Turulata.  Una cosa nueva por día – Me convenzo que mi cerebro todavía puede aprender aunque ya no puede retener tanto.  ¿Cuántos Gb habrá en mi cerebro?

Thursday, November 13, 2014

Satisfacción

 
Satisfacción
 ¡Qué gran alegría poder decir que he cumplido una más de mis metas.  Ayer publiqué mi libro en forma electrónica.  Ya está disponible y a la venta en Amazon.com.  Todavía no puedo creer el alcance de la tecnología y el giro que ha dado la industria editorial. Con un poco de paciencia es bastante sencillo crear un libro.  ¡Se ve muy bien en el Kindle!

Monday, November 10, 2014

Flashback

 

Flashbacks
 
 

 Y para clausurar el anecdotario del viaje a Chiapas, les comunico a mis lectores inexistentes que regresamos con bien, que nos gustó mucho pero que la autora no tiene la disciplina necesaria para terminar lo que se empezó, y que ya pasaron 8 meses de esas vacaciones y ha habido muchos otros sucesos en mi vida, los cuales no he podido ir dejando plasmadas aquí porque el relato del viaje a Chiapas quedaría inconcluso. Pero tras mucho pensarlo, el dictamen es que quede Inconcluso.  Será testigo fiel de mi derrota ante las buenas intenciones de escribir todos los días.

 En mayo se graduó mi hija menor de la preparatoria y empezaron los preparativos para que se marchase a la universidad. Mi esposo y yo tuvimos que tomar el trago amargo al darnos cuenta que la vida pasa mucho más rápido de lo que pensamos (lo veíamos venir, pero no estábamos listos) y que nuestra función activa como padres, quedaba formalmente terminada.  Lo que queríamos que aprendieran durante nuestro tutelaje, o ya lo aprendieron, o no será por nosotros. La convivencia familiar queda reducida a unos cuantos fines de semana al año y si nos va bien, un par de vacaciones.  Si hicimos buen trabajo o no, sólo el tiempo lo dirá. 

 Estamos hoy a tres meses desde que se fue mi hija.  Todavía la extraño mucho más de lo que nunca pude imaginar.  Ayer, por ejemplo tuve una prueba tangible que me dejó un poco preocupada.  Cuando salíamos a cenar por lo general ella y yo íbamos juntas a lavarnos las manos.  Cenamos en un restaurant y fui a lavarme las manos. Por alguna razón se me vino mi hija a la mente.  En ese momento, una jovencita de la edad de mi hija entró a lavarse las manos, y les juro que el reflejo que vi en el espejo fue el de mi hija. Sonreí al reconocerla y me volví para abrazarla.  ¡La niña lavándose las manos enseguida de mi era una perfecta desconocida!  Estoy segura que pensó que yo era una loca de remate.  Gracias a Dios no la abracé. Cuando reparé que no era mi hija, simplemente sonreí con timidez y me marché lo más rápido que pude.  ¿Habrá sido normal esta experiencia, o será el resultado de una menopausia inminente y un grave síndrome del nido vacío?

Thursday, September 11, 2014

Chiapas - Dia 9 - Agua Azul


Día 9 – Agua Azul (Marzo 15, 2014)

 
 


 

Siempre tuve la ilusión de ir a las cascadas de Agua Azul.  En una promoción turística de los 70’s salía la Miss México con un vestido de noche, portando su corona y cetro y diciendo: “desde las cascadas de Agua Azul, en el estado de Chiapas, México te saluda.” Recuerdo haber visto aquel caer de agua majestuoso sobre unas pozas azules cristalinas.  Tristemente, nos tocó ir en un día medio nublado y después de fuertes lluvias, en que el río se veía café-verdoso y en lugar de disfrutar de aguas prístinas donde uno puede conectarse con la naturaleza, el parque ha quedado convertido en un mercado de artesanías.  Quizá si la expectativa no hubiera sido tanta, me habría gustado más.  Prefiero el Chiflón y Las Nubes, pero eso no le resta belleza a este lugar, simplemente nos tocó un mal día y yo no me imaginé que estuviera tan comercializado.

De allí viajamos a San Cristobal de las Casas.  Son tan sólo 200 Km. pero el viaje nos tomó casi cuatro horas.  Es una carretera serrana de un carril en cada dirección, con muchos baches y topes y un gran tráfico de tráileres. No había forma de hacer menos tiempo. Además pasamos por muchos caseríos.  Mucha gente tenía sus ventanas abiertas y las casas eran un cascarón vacío, desprovisto de muebles, con hamacas colgando de unos postes.  Muchas familias estaban de pie asomadas por la ventana, viendo el mundo pasar frente a ellos. Una vida que se me antojó un poco triste. Todo cambió al llegar a San Cristobal. ¡Qué pueblo tan lindo, pintoresco e internacional!

Wednesday, September 10, 2014

Chiapas - Dia 8 - Palenque


Día 8 – Palenque (Marzo 14, 2014)


 


 

Las ruinas de Palenque están como a 20 minutos del hotel.  No quisimos irnos muy temprano porque estábamos muy cansados. Nos despertamos y fuimos a desayunar a un lugar del centro que habíamos visto la noche anterior. 

De allí venimos llegando a Palenque casi a las 12.  Conseguimos un guía y le pedimos que nos diera el tour en español, pero que nos hablara despacio para que todos pudiéramos entender. Esto fue porque había un guía que nos estaba presionando para que tomáramos el tour en inglés y nos cayó gordo.

El señor sabe mucho de la historia de la zona y nos contó que de niño, su papá ayudaba con las excavaciones y para él, esto era su parque de juegos. Nos enseñó el mapa diciendo que sólo un 10% de los edificios han sido descubiertos.  Es una gran ciudad. Visitamos las estructuras más importantes (seis o siete edificios) y luego ya nos dejó solos para que siguiéramos el recorrido.  De allí nos fuimos al museo, donde hay mucha información y luego nos fuimos a comer un pollo asado en una fondita donde nos atrajo el aroma. Había mucha gente – gente de pueblo, de oficina, gente local. Ese es el tipo de lugares que a nosotros nos gusta frecuentar.

Regresamos al hotel a dormir una siesta y luego nos fuimos al spa a tomar masajes.  El hotel incluía una sesión de temazcal. Fue algo interesante…

Tuesday, September 9, 2014

Chiapas - Dia 7 - Yachilan


 

Día 7 – Yachilan (Marzo 13, 2014)
 


 

Despertamos tempranito y desayunamos cereal. Nos despedimos de Frontera Corozal. Nos encontramos en el embarcadero con el otro grupo y el lanchero dijo que serían 45 minutos por el río Usumacinta.  Estaba nublado y hacía frío. Por supuesto teníamos chamarras, gorras y ponchos, pero todos se quedaron en el carro. Como la ley de Murphy, empezó a llover. Cuando llegamos al parque de la zona arqueológica, era muy temprano y tan sólo había otro grupo de turistas.  Es un sitio mágico.  La entrada principal tiene un efecto dramático porque te lleva por una vereda que desemboca en una estructura por la que tienes que bajar unos escalones en completa oscuridad. Le llaman el laberinto. Al salir a la luz, te encuentras en una explanada llena de pasto y árboles centenarios con los edificios distribuidos a lo largo del perímetro.  No llevábamos guía y tan sólo aprendimos lo que nos decían los libros de turistas.  Que el lugar floreció entre los años 800 a 1000 D.C., que sobresale por las pinturas de sus dinteles y las estelas que aún conservan sus grabados originales.  Hacia un lado está el río y hacia el otro el cerro, donde se esconden muchas otras ruinas.  Algunos edificios por la humedad y la oscuridad, atraen murciélagos. Estuvimos allí como dos horas y no alcanzamos a cubrir toda el área.  Me gustó mucho el paseo en lancha. Al regreso pudimos ver a la gente lavando su ropa en el rio, o echando redes para pescar y a los niños, ignorantes de la pobreza en que viven, disfrutando de un chapuzón.

De allí manejamos hasta Palenque, donde ya teníamos reservado el hotel.  Este tramo de la carretera pasa por muchas rancherías y los niños y mujeres se paran cerca de los topes a vender sus cosechas.  Fue algo triste y a la vez bastante molesto.  Los niños se exponen a que los atropellen, pues son tan pequeños que apenas podemos verles la frente por encima del capacete.

Llegamos a Palenque y nos fuimos al centro a comer Tacos al Pastor.