Tuesday, December 9, 2014

La ignorancia es una bendición


La ignorancia es una bendición/ Ignorance is bliss

¿Le mondarias un email al Dalai Lama para pedirle la recomendación de un buen restaurant en el Tibet? ¿Te atreverías a pedirle a Jaime Sabines (si siguiera vivo) un cigarrillo o consejos de qué lugares visitar en Chiapas?

Normalmente pensamos que la gente importante está fuera de nuestro alcance o jamás nos atreveríamos a molestarlos con algo tan mundano como recomendaciones turísticas. Sin embargo a Juan de los Palotes quien vive en la próxima ciudad a la que vamos a viajar, y que sabemos que es amigo del primo del conocido del vecino, lo abordamos con toda la confianza del mundo y nos sentimos con libertad de pedir que nos oriente en relación a nuestro viaje.

Mi esposo y yo estamos planeando ir a Perú el próximo año y, preguntando entre mis conocidos me pusieron en contacto con personas de Cusco.  Todas me han tratado muy amablemente dejando entrever una gran calidad humana y hospitalaria que espero sea característica de los habitantes de esas tierras místicas tan lejanas y llenas de historia.

Sin embargo, hay una dama en particular que quiero mencionar en este relato.  Se llama Luz y me la recomendó un amigo escritor.  Se ha portado divinamente y quiero decir que es una fina persona. Ha contestado mis correos electrónicos y todas mis preguntas con rapidez y me ha hecho sentir bienvenida en todo momento.  Pensé que se trataba de alguien común y corriente, una persona ordinaria como yo dispuesta a ayudar al amigo del amigo.  En uno de sus correos comentó haber escrito un libro acerca de la zona y le dije que lo iba a comprar para aprender más de la región.  Al buscar el libro en la red, me entero que esta mujer es una leyenda de la poesía peruana y que además de sus muchos logros ¡Fue nominada para el premio Nobel de la literatura del 2013! No cabe duda que la ignorancia es una bendición, como dicen los norteamericanos: “Ignorance is bliss”. De haber sabido quién era ella antes, nunca me habría atrevido a molestarla. Sin embargo, gracias a la recomendación de nuestro amigo en común lo hice y ahora que ya he estado en comunicación con ella, me siento muy agradecida y afortunada pues es un ser humano con muchas cualidades admirables a quien espero tener el honor de conocer personalmente en mi futuro viaje a Perú.  




 

Thursday, December 4, 2014

Menos es Más

Menos es Más
 
 
Una de mis debilidades son los ‘jelly beans’. Es un dulce atractivo, pequeño, jugoso y agridulce.  ¿Qué más se puede pedir?  Sin embargo, en un esfuerzo por ganarle al mercado, los fabricantes se pelean por estar al frente en novedades y así obtener una taja más grande de las ventas.

La última bolsa que compré, contenía ¡43 sabores diferentes! Por favor, me parece una rotunda exageración.  En inglés hay un dicho que dice: ‘Less is more’.  Se aplica para decoración de casa, información, etc.  Yo estoy de acuerdo con eso, pero todo mundo cree lo contrario.  Para disfrutar los jelly beans plenamente, me es suficiente con cinco sabores: cereza, limón, naranja, uva y piña; ¿Para qué quiero canela con clavo, chile jalapeño, pimienta con tocino o quien sabe cuántos más sabores?  No sabes cuál te va a tocar y la sorpresa te deja con un mal sabor en la boca (no pun intended!) (¡sin el doble sentido!).

El mismo problema surgió cuando buscamos manijas para los gabinetes de la casa. Hice una búsqueda en el internet y el mensaje fue: About 25,300,000 results (0.23 seconds) .  ¿Tienen tiempo de ver uno por uno? Cabe decir que nuestros gabinetes, hasta el día de hoy, no tienen agarraderas.

Ahora estamos planeando hacer un viaje.  El número de opciones disponibles es demasiado grande para leer cada una.  Será que soy anticuada y me gusta que me den un número limitado de opciones sin complicarme la vida.  Aunque el dicho diga ‘less is more’ o ‘menos es más’,  la sociedad en que vivimos nos satura de información hasta tal extremo, que me parece una locura. Yo por mi parte, no vuelvo a comprar esta bolsa de ‘jelly beans’.

 

Tuesday, November 25, 2014

Correspondencia


Correspondencia

 

Ayer di respuesta a una carta recibida hace casi un año.  Es una vergüenza que en esta era de comunicación instantánea me haya tomado tanto tiempo responder a la misiva.  Quise congraciarme con el remitente y contestar de mi propio puño y letra como se hacía en antaño, pero me tomó once meses tener la disciplina de sentarme y escribir tres cuartillas.  Recordé como de jovencita me carteaba con niñas de otros países de Latinoamérica y la alegría que sentía cuando el cartero entregaba esos sobres de papel cebolla adornados con franjitas del color de la bandera francesa y unas letras azules de molde que anunciaban ‘Correo Aéreo’.

Se me vino a la mente otra carta; una que me enseñaron hace tres semanas, escrita por el abuelo de mi esposo y dirigida a sus cuñados cuando se enteró que su esposa padecía de cáncer en el colón.  La carta, escrita en Marzo de 1949,  quedó nítidamente preservada entre las páginas de un libro. La destinataria de dicha misiva se hizo vieja y murió casi a los noventa años. Cuando los hijos limpiaban sus pertenencias, se encontraron la carta y decidieron regresarla a sus primos, los tíos de mi marido e hijos del remitente. Es una carta escrita por un hombre sencillo y trabajador. Las palabras de un hombre enamorado agobiado por la muerte inminente de la madre de sus hijos.  Ella murió a los seis meses de que se escribió esta carta, y el abuelo de mi esposo falleció en 1963; por supuesto nunca llegué a conocerlo. Sin embargo, por medio de esta carta sencilla y emotiva, se ha ganado todo mi respeto y admiración.  Los textos del celular que utilizamos para comunicarnos hoy en día no surten el mismo efecto.  Otro arte que muere en aras de la tecnología. QEPD la correspondencia antigua.

Thursday, November 20, 2014

Descompuesto


Descompuesto
 


Todo por servir se acaba…y puedo decirles que la semana pasada tuvimos muchísimas averías.  El lunes, chocaron a mi hijo mayor y su carro – Descompuesto. El microondas de mi suegra – Descompuesto.
El martes amaneció haciendo mucho frío y nuestra calefacción – Descompuesta.
El miércoles llamó mi suegra para decir que su estufa estaba Descompuesta y mi hija para informar que su computadora estaba – Descompuesta.
El jueves llamó mi otro hijo y comentó que su lavadora de trastes estaba Descompuesta.
El viernes se nos descompuso el control para abrir el garaje automáticamente. La televisión empezó a hacer un ruidito raro desde el martes. No está totalmente Descompuesta, pero para allá va.  En fin, mi filosofía es que si son cosas materiales, gracias a Dios, tienen remedio. El colmo fue que anteayer me torcí un músculo de la espalda y al igual que toda la chatarra que me rodea, quedé - Descompuesta.

Monday, November 17, 2014

Turulata


Turulata

 

Cuando estaba en la universidad, era administradora del laboratorio de computación.  Contábamos con una flamante PDP 11/45 con 64Kb de memoria y dos discos duros para que cientos de estudiantes pudieran completar sus asignaturas.  Hoy en día, una tarjeta de memoria para mi cámara cuesta menos de $20 y puede guardar 16 Gigabytes de información. El equivalente a 16 millones de Kb.  Con la computadora que compramos para que mi hija se llevara a la universidad, nos regalaron una tableta tipo “Android”. La memoria de este pequeño aparato es mucho más de lo que me hubiese podido imaginar hace treinta años. Se ha convertido en mi libro portátil con conexión inmediata a la biblioteca pública de San Antonio y a la aplicación de Kindle© de Amazón. Además he tenido que aprender un sinfín de cosas nuevas para poder navegar por el mundo de las bibliotecas virtuales. Tengo mi nombre de usario, mi clave única, los aparatos a los cuales puedo descargar mis ebooks: computadoras, iPhones, Kindles, etc.  Puedo usar la nube (iCloud), puedo prestar el libro, registrar el libro. Cambiarlos, rentarlos, hacer una crítica literaria, recomendarlos.  En fin, todo esto me tiene literalmente Turulata.  Una cosa nueva por día – Me convenzo que mi cerebro todavía puede aprender aunque ya no puede retener tanto.  ¿Cuántos Gb habrá en mi cerebro?

Thursday, November 13, 2014

Satisfacción

 
Satisfacción
 ¡Qué gran alegría poder decir que he cumplido una más de mis metas.  Ayer publiqué mi libro en forma electrónica.  Ya está disponible y a la venta en Amazon.com.  Todavía no puedo creer el alcance de la tecnología y el giro que ha dado la industria editorial. Con un poco de paciencia es bastante sencillo crear un libro.  ¡Se ve muy bien en el Kindle!

Monday, November 10, 2014

Flashback

 

Flashbacks
 
 

 Y para clausurar el anecdotario del viaje a Chiapas, les comunico a mis lectores inexistentes que regresamos con bien, que nos gustó mucho pero que la autora no tiene la disciplina necesaria para terminar lo que se empezó, y que ya pasaron 8 meses de esas vacaciones y ha habido muchos otros sucesos en mi vida, los cuales no he podido ir dejando plasmadas aquí porque el relato del viaje a Chiapas quedaría inconcluso. Pero tras mucho pensarlo, el dictamen es que quede Inconcluso.  Será testigo fiel de mi derrota ante las buenas intenciones de escribir todos los días.

 En mayo se graduó mi hija menor de la preparatoria y empezaron los preparativos para que se marchase a la universidad. Mi esposo y yo tuvimos que tomar el trago amargo al darnos cuenta que la vida pasa mucho más rápido de lo que pensamos (lo veíamos venir, pero no estábamos listos) y que nuestra función activa como padres, quedaba formalmente terminada.  Lo que queríamos que aprendieran durante nuestro tutelaje, o ya lo aprendieron, o no será por nosotros. La convivencia familiar queda reducida a unos cuantos fines de semana al año y si nos va bien, un par de vacaciones.  Si hicimos buen trabajo o no, sólo el tiempo lo dirá. 

 Estamos hoy a tres meses desde que se fue mi hija.  Todavía la extraño mucho más de lo que nunca pude imaginar.  Ayer, por ejemplo tuve una prueba tangible que me dejó un poco preocupada.  Cuando salíamos a cenar por lo general ella y yo íbamos juntas a lavarnos las manos.  Cenamos en un restaurant y fui a lavarme las manos. Por alguna razón se me vino mi hija a la mente.  En ese momento, una jovencita de la edad de mi hija entró a lavarse las manos, y les juro que el reflejo que vi en el espejo fue el de mi hija. Sonreí al reconocerla y me volví para abrazarla.  ¡La niña lavándose las manos enseguida de mi era una perfecta desconocida!  Estoy segura que pensó que yo era una loca de remate.  Gracias a Dios no la abracé. Cuando reparé que no era mi hija, simplemente sonreí con timidez y me marché lo más rápido que pude.  ¿Habrá sido normal esta experiencia, o será el resultado de una menopausia inminente y un grave síndrome del nido vacío?