Wednesday, September 3, 2008

Dentro de poco...

¡Hola Lulita!

Hoy es el 3 de septiembre. ¿Puedes creer que las dos terceras partes del año se han evaporado en el éter del año en curso? Yá dentro de poco el otoño le vá a comenzar a ganar al verano, disminuyendo sus calores y advirtiéndole a algunas plantas y árboles de la naturaleza que es hora de guardar la clorofila y de deshechar sus hojas para entrar en esa hibernación, parte del curso inevitable de la naturaleza.

Dentro de poco sentiremos las ráfagas que provienen del norte, trayendo consigo vestigios del aire ártico, dándonos a conocer que terminó otro verano y con él, otra estación del año que clausura sus actividades.

Dentro de poco estaremos sacando nuestros mismo abrigos de muchos años, mirándolos deseosos de estrenarlos como si fuera la primera vez, así como también otros accesorios para la nueva estación.

Dentro de poco celebraremos el día de la independencia de México y otros eventos sociales obligatorios, acorde el protocolo de la temporada.

Por el momento sólo quería aparecerme por éstos lares para despolvar tu blog y asegurarme que los pixeles mantuvieran su posición asignada.

Volveré.... dentro de poco.


tu amigo,

André

Sunday, June 29, 2008

El Bloguero Aventurero

¡Hola Lulita!

Hoy es domingo y el último de junio. El mes se pasó volando, y digo "volando" en el sentido literal de la palabra.

Antenoche, regresé de un largo y exótico viaje y dada la hora de llegada, no encontré alojamiento en ningún hotel, ni siquiera en uno de esos de media estrella y a último momento recordé que tenía la llave de tu blog. Pues bueno, me fuí derechito para allá y aquí estoy pasando este último fin de semana, antes de partir ésta noche y regresar a mi casa. Con tu permiso, me sirvo una que otra copita de algo bueno que tienes en tu bar.

Brevemente te cuento de mis aventuras. Estuve en Liliput, un lugar mágico que sigue siendo como tal, porque no aparece en la guía Michelin de ningún país. Liliput está lleno de gentecita de bajísima estatura que no llegan a los ocho centímetros y son ferozmente territoriales. Tanto mi compañero de viaje, el señor Gulliver, como yo, fuimos atacados con una lluvia de flechas tan nutrida, que tuvimos que ayudarnos mutuamente a sacárnoslas con pinzas. Sobra decirlo, pero el proceso fue largo,demorado y un poquitín incómodo. Poco después llegamos a saber que nos habían atacado porque ante los ojos de los liliputenses, éramos gigantes, y se sentían empeligrados por nuestra presencia. Les hemos enviado un mensaje de disculpa por haberlos asustado, así como también una compensación econónomica por el cuantioso uso de miles de flechas empleadas durante el ataque.

Dos días después, llegué a casa de un señor francés, llamado Jules (Julio para nosotros los Totonacas). Resulta que Jules (de apellido Verne), tiene un submarino muy sofisticado y como acto de su gran amistad, le pidió al capitán Ninguno (Nemo en Latín), que nos llevara a "dar una vuelta en el mar". Nemo es más vivo que un tiburón hambriento, pero hay que concederle crédito por sus avanzados e innovadores conocimientos marinos.

Después del viaje en submarino, Jules me llevó a otros lugares donde estaba programando varias actividades atrevidas para la época, tales como viajes en globo alrededor del mundo, una excursión al centro de la Tierra, y hasta un viaje a la Luna. Tengo que admitir, que pese a su creatividad y sofisticación, quedé algo abrumado con todo ello.

Decidí regresar en barco y durante la travesía, me topé con un tal "Mr. Christian" que junto con otros marineros ingleses, se habían refugiado en una isla en medio del océano, cuya existencia ignoraba el almirantazgo británico. Si mal no recuerdo, creo que la llamaban Pitcairn. Cabe mencionar que todos parecían ser un anacronismo.

Continuando con el viaje en barco, hubo uno que otro contratiempo, uno de ellos fue el de un témpano de hielo desprendido del casco polar, que en la íngrima soledad de esa noche de abril, rasgó el casco del buque, hundiéndolo en las gélidas aguas del Atlántico, llevándose consigo a más de mil quinientas almas al fondo. Afortunadamente, pude aferrarme a un fragmento de pecio que me salvó la vida.

Por fín, después de tanta demora, pude llegar a Suiza en donde todos hablaban de las proezas con ballesta de un señor llamado Tell, a quien el monarca pidió que comprobara su destreza mediante la colocación de una manzana sobre la cabeza de su propio hijo. Aceptando el reto, el señor Tell tomó dos saetas y apuntó sobre la manzana, acertándole exactamente en su centro. El monarca sorprendido le preguntó que si se consideraba tan experto, por qué había tomado dos saetas. El señor Tell le respondió que era porque si fallaba con la manzana, la segunda saeta sería para el corazón del monarca.

Al cúlmino de la escena, sentí un gran dolor de cabeza que me despertó, y entonces fue cuando me dí cuenta de que me había bebido los contenidos de la botella de tu bar, ¡y no había salido a ninguna parte!

En todo caso, gracias por permitir mi estadía. He aseado todo y lo dejo limpio como ha de ser. Por último, a vuelta de correo, recibirás justa compensación por mi consumo etílico.

Tu amigo de siempre,

André

Sunday, June 1, 2008

No words, big problem

Hola Bertica:

Hoy es domingo, primer día de junio. Mientras me desplazaba por la Avenida del Ciberespacio, hice una rápida escala aquí en tu blog personal, con miras de encontrarte en casa. Sin embargo, al llegar, me acordé de que estarías fuera de la ciudad por unos cuantos días, y por lo tanto, aproveché el momento para refrescar tu sitio con unas cuantas palabras, como para el beneficio de aquellos que periódicamente revisan y vigilan, para que puedan verificar que efectivamente está en operación.
Por otra parte, me gustó mucho el color de las paredes, así como el juego de repisas que mandaste instalar en enero.
Sin más, me despido por el momento, con caluroso abrazo.
Tu amigo,
André

P.D.: Rocié los geranios en el balcón.

Wednesday, February 6, 2008

No Plot, No Problem...Enero 2008


He leído que la profesión de escritores es solitaria. Por eso gente como nosotros, necesitamos compañeros que nos exhorten y animen a continuar por el largo camino que nos hemos trazado para llegar a la meta de completar alguna obra.
Este 2008, me enfrasqué en un proyecto llamado ‘No Plot, No Problem” y el propósito es escribir 50,000 palabras en un mes. Tarea que nunca hubiera podido hacer por mí sola. Embarqué en esta aventura con dos colegas. Hemos trabajado hombro a hombro sin compartir nuestras ideas, simplemente sabiendo que somos arrieros y vamos por el mismo camino. Nuestras ideas fluyen de nuestra mente al papel, pero no hemos compartido nada de lo que hemos escrito. El propósito del primer mes de trabajo es simplemente acumular palabras, como dice mi amigo A.C, Escribir a granel.
El plan es dejar descansar el manuscrito por unas semanas, y después empezar con la ardua tarea de editar, descartar y añadir según sea necesario.
Para mí ha sido muy divertido.
Me enrollé con una historia de romance, con la cual he disfrutado de muchas horas de entretenimiento. La imaginación vuela e igual tengo a la heroína excavando zanjas en el desierto de Arizona, que descubriendo la vacuna contra el SIDA. Lo malo de querer escribir, es que las opciones son infinitas. ¿Cuál será la primera escena? ¿Qué palabras dirán los personajes? ¿A dónde irán? Cuando ya llevamos el vuelito, la magia se empieza a perfilar. No importa qué es lo que yo quiera que ellos hagan. Mis personajes se adueñan de mi personalidad, y ellos mismos me dicen qué deben de hacer y a dónde quieren ir. Qué ropa se van a poner y con quién van. Yo no soy sino instrumento de su voluntad. Es una sensación bastante interesante.
Cruzamos la línea de un mes de escritura y llegué a las 40,000 palabras. No completé las 50,000 pero no importa, no se trata de una carrera. Es la forma de lograr una meta.
Ya les platicaré si llegan a algún lado o me abandonan por falta de disciplina.

Monday, October 15, 2007

Reflexion


¿Se han puesto a pensar que harían si vivieran en otra época? Debo aceptar que lo peor para mí es tener que limpiar casa. Educada en una familia de la clase media de Latinoamérica, siempre gozamos del pequeño lujo de tener muchacha en la casa. Que si no tendía mi cama, no importaba. Al regresar de la escuela la encontraba nítida. Los pisos relucientes de limpios, la entrada totalmente despejada de la basura de los transeúntes. Sin embargo, gozo de las comodidades del siglo XXI, lavadora automática, secadora, lavadora de trastes, aspiradora, regadera en casa, comida preparada lista para hornearse. ¿Qué sería de mí, si hubiera nacido, por decir hace 300 años? Para empezar, sería considerada ciega, ya que sin mis fabulosos lentes de contacto, no puedo dar un paso. Luego me sentiría totalmente abrumada por los trabajos del hogar. Lavar a mano, matar gallinas, lavar trastes, no bañarme todos los días. Cocinar con ingredientes en lugar de sacar algo del congelador y meterlo al horno. No tener computadoras, ni blogs, ni flickr!!!!
Podían ustedes sobrevivir a otra época???

Friday, September 7, 2007


Manuela no me conoce. Quizá me haya visto una que otra vez pasar a su lado, pero nunca hemos cruzado palabra. Ella va por la vida con un andar despreocupado, y una trenza larga que le llega hasta la cintura; más cuando se suelta, libera una melena rebelde y aventurera tal como su espíritu caribeño. Manuela, de piel canela y sonrisa sincera, me cae bien. Quizá en otras circunstancias me hubiera pasado desapercibida y no estaría yo escribiendo acerca de esta chica del montón que ni siquiera me conoce. Pero es que apenas entrar al estudio de baile, el ser de Manuela se funde con la música y un aura etérea la rodea. Es imposible no notar su presencia. He visto bailarinas excelentes pero en funciones públicas donde actúan para la concurrencia. El bailar de Manuela es distinto. Es su desahogo, su furor y su euforia. Manuela baila para sí misma. Su cuerpo responde al llamado musical de una forma espontánea. Caderas, hombros, piernas y manos se contonean en deliciosa armonía siguiendo el ritmo de la melodía. No importa el compás; Manuela cadenciosa, sigue la música en un trance espiritual.
La observo a distancia. El reflejo de su imagen en el espejo es mi guía para intentar seguir los pasos de la clase. Yo, a diferencia de Manuela, soy una muñeca de alambre. Mis piernas tiesas no responden a la música y carezco del control para mover mis hombros, caderas y abdomen. Ella baila indiferente al escrutinio de mi mirada y ajena al hecho de que apenas entrar al estudio de baile, se convierte en mi fuente de inspiración.

Monday, August 27, 2007


Dejaron la luz prendida.
Nunca dejaban la luz prendida, siempre cuidadosos de no desperdiciar los recursos naturales. Por eso me sorprendió cuando día tras día, la luz de la entrada se quedó encendida, día y noche. Nunca se olvidaban de sacar el cesto de la basura, lunes y jueves por la noche, para la recolección del día siguiente, por eso me extrañó notar que el cesto cesó de aparecer por completo en la acera de su hogar.
Estarán enfermos, nos preguntamos. Pero nadie se atrevió a tocar a su puerta. Eran personas muy privadas. El césped se cortaba regularmente y la luz del porche, seguía prendida. La figura encorvada de traje gris y kippa que llevaba unos números verdosos tatuados en el antebrazo, vívida prueba de su triste historia, se esfumó por completo de la colonia. El carro del año, lustroso y mal estacionado a media calle, desapareció al poco de anunciarse que estaba a la venta.
Nos enteramos que a los hijos les faltaba el tiempo para hacerse cargo de ellos, y los mandaron a un asilo de ancianos. De la noche a la mañana, sin previo aviso. Poco a poco esos mismos hijos de quienes ellos estaban tan orgullosos, fueron sacando sus ropas en hatillos que les entregaban en sus cortas visitas semanales acompañados de periódicos viejos y repostería polaca. Ellos se sentaron de la mano a esperar la muerte. No preguntaron por su casa ni recordaron haber dejado la luz prendida.