REFLEJOS
Un amanecer en Mustang Island, observamos esta pequeña ave. ¿Será cómo el flamenco o las garzas escondiendo la patita por naturaleza? Picoteando la arena mojada se desplazaba dando saltitos con la única patita visible y tras unos instantes nos dimos cuenta que no la tenía flexionada sino que le faltaba.
He tratado de equilibrarme sobre una pierna y no logro
hacerlo por más de veinte segundos.
Dicen que la práctica hace al maestro; me imagino que este pájaro había practicado
por mucho tiempo, porque no oscilaba, ni se mecía, ni perdía el
equilibrio. Tenía el mismo aplomo que cualquiera
de sus compañeritos bípedos.
En esta vida siempre hay motivos para cojear. Nos quitan de repente esa extremidad que era
un punto de apoyo central en nuestro existir: la pérdida de la salud, del trabajo,
problemas familiares, sueños no alcanzados, son muchas las razones y es muy
fácil caer en la conmiseración.
Por eso hoy escribo acerca de mi deseo de emular al
pajarito de la playa. Sí. Me falta una
patita, pero no por eso no voy a dejar de contar mis bendiciones. Miren qué bonito se ve el reflejo sobre la arena. Así también nosotros, podemos reflejar
nuestras ganas de vivir y salir adelante.
¡Feliz Enero! Sobre todo para aquel que me visita por
aquí y sigue exhortándome a escribir.



